Los trabajos y excavaciones comenzaron a partir de los testimonios de sobrevivientes, quienes habían indicado que los militares habían enterrado a personas en unas fosas comunes en los territorios cercanos al centro clandestino de La Perla. 

El encargado de delimitar el área de búsqueda fue Guillermo Sagripanti, integrante del Departamento de Geología de la Universidad Nacional de Río Cuarto. El equipo lo encabezaron Anahí Ginarte y Silvana Tarner.

El centro clandestino de La Perla funcionó entre 1976 y 1978. Según el Archivo Provincial de la Memoria, pasaron por allí unas 2.500 personas, la mayoría de las cuales permanecen desaparecidas.

Los especialistas sostienen que la "Loma del Torito" fue un sitio clave en las denominadas operaciones de limpieza antes del retorno democrático. Los organismos de derechos humanos calificaron este acontecimiento como un hecho profundamente reparador para la sociedad argentina.