El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con sumir a Irán en una destrucción total si no reabre el estrecho de Ormuz, el estratégico corredor marítimo por el que circula el 20% del petróleo mundial y que permanece bloqueado desde que estalló la guerra en Medio Oriente. El ultimátum del líder republicano vence esta noche y mantiene en vilo al mundo, mientras expertos advierten que el ataque contra infraestructura civil implica un crimen de guerra.
"Todo el país podría ser eliminado en una sola noche, y esa noche podría muy bien ser la de mañana (martes)", afirmó el lunes el mandatario en una rueda de prensa. Trump dijo estar dispuesto a bombardear puentes y centrales eléctricas y con hacer retroceder a Irán "a la Edad de Piedra".
El Ejército iraní calificó esas declaraciones de "retórica arrogante" y afirmó, a través de un portavoz, que "no tenían ningún efecto" sobre sus operaciones. Así las cosas, los iraníes se preparan para la ofensiva de EEUU, que podría ocurrir esta misma noche.
Mientras tanto, el jefe de la Casa Blanca sigue adelante con su retórica. Dijo que los iraníes apoya la continuidad de los ataques y sostuvo que están "dispuestos a sufrir" para derrocar al actual Gobierno.
Aun así, expertos advierten que atacar la infraestructura civil de un país constituye un crimen de guerra. Trump contraatacó y dijo que "lo que es un crimen de guerra es permitir a un país enfermo, con líderes dementes, poseer un arma nuclear".
En este contexto, siguen las negociaciones contrarreloj para lograr un alto el fuego. El último acuerdo que trascendió implicaría un cese de las hostilidades por 45 días mientras se negocia el fin definitivo del conflicto. Aquel período podría extenderse si es necesario para continuar con las conversaciones.