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Se intensifica la crisis industrial

 

La crisis en el sector automotor sumó un duro golpe en la región: Adient, la histórica proveedora de butacas de General Motors instalada en Pueblo Esther, anunció el cierre definitivo de su fábrica y su salida del país a fin de mes. La medida, confirmada por el gremio Smata, deja a 70 empleados sin su puesto de trabajo y profundiza un proceso de ajuste que venía arrastrándose desde 2019, cuando la planta contaba con más de 200 operarios.
La multinacional (continuadora de Johnson Controls) resolvió reemplazar la fabricación local por la importación directa de los asientos desde sus terminales en Brasil.

Que a Adient le convenga traer la producción de Brasil en vez de vender las butacas que elabora a unos metros de la planta de General Motors, con todo lo que eso significa en materia de costos logísticos, es todo un llamado de atención sobre la competitividad fabril argentina para exportar en un marco de apertura de importaciones y fuerte caída del consumo interno. Y sobre todo porque la comparación no es con producción industrial masiva y barata de China sino con el socio del Mercosur.

Pero el cierre de Adient también suma interrogantes sobre el futuro de la planta de la automotriz, que desde hace años viene en franca reducción de producción y con ajustes de personal que no cesan. Incluso, con la salida de la ex Johnson Controls, las partes argentinas del modelo Cruze que se ensambla en Alvear no llegan a la media docena.

“Nos encontramos en una etapa de transición”, dijo Nicolás Busquets, quien hace unas semanas asumió como el nuevo Director de Manufactura de General Motors Argentina.

 

ROSARIO CLIMA

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